izq.jpg (2855 bytes) Búscame

No creas que te he abandonado
Solamente inicié un juego
En el que tienes que encontrarme.

Búscame cerca de ti,
En la ternura de otros ojos
En la suavidad de otras manos
En el sonido intenso de esa voz que te habla.

Yo se que otras cosas te cegaron
Que esas mismas cosas,
Endurecieron tu corazón
Yo lo se
Solamente tengo que jugar
Para que me encuentres
Para que me disfrutes
Para que disfrutes de un atardecer en silencio
Para que te apasione la vida.

Dale! Juega conmigo,
Búscame
Soy el amor....que esta escondido
Dentro tuyo.

Olga Suarez


 

Soy yo

Yo soy la pasión que te envuelve el cuerpo
Soy tu delirio y la razón de tu locura
Soy la magia que te eleva
Hacia ese mundo distinto
De tristezas y alegrías
Estoy siempre con voz, a tu lado
Acompañando tus momentos, tu vida
Soy yo quien te hace feliz
Con ese remanso de sensaciones
Soy en quien descansan tus deseos
Y quien guarda celosamente tus anhelos
Te abrazo y en esa magia....no te dejo ir
Solo yo  te puedo amar así.....solo yo
La radio.

Olga Suarez


 

Sin Piel

Te deslizas sobre mí
como una flor helada.
Pétalo dorado.
Incubas en mi cuerpo
tu dolor más tierno.
Frágil capullo.

Te sientas sobre el polvo
de mi corazón.
Presientes que algo no anda bien.
Tu cuerpo entero sin piel,
me vuelve noche,
me vuelve hombre.

En la raíz de tu alma
hay una herida,
que desvanece, pero no duele.
En los suburbios de mi pecho
hay un amor,
amor fingido y destruido.

Marcelo Echaniz


 

El Pacto

Tu mirada se entrelaza con el viento.
Fría como un ataúd,
dolorosa como una migraña.

Tu cuerpo se curva en el desierto.
Sobre el vidrio dibujas una rosa,
que se vuelve roja por la sangre de tus dedos.

Tus pechos suben hasta el borde de mis manos.
Tu risa se asemeja al alba,
después de una tormenta y sobre un mar violento.

Brota una canción entre tus labios,
y con un vaso roto bebes el último licor,
como una hostia.

Me besas como el fuego al viento.
Agitando tus alas, desesperada,
me miras desde tu jaula y disparas.

Un hilo de sangre en tus pupilas
desencadena tu odio,
que se vuelve pólvora en mi pecho.

Río de amor cuando te miro.
Caigo entre tus piernas carceleras.
Rompes en llanto y el vaso se tiñe de fuego.

Desde mi boca burbujas de alcohol
humedecen tu falda, y tus brazos me envuelven
como a un niño pequeño.

Tu sangre y mi cara se confunden en el suelo.
Tu respiración se vuelve lenta,
tus manos tiesas.

Nos quisimos tanto y nos quedamos juntos.
Fuiste mi última imagen
y por lo tanto, te amo.

Marcelo Echaniz


 

Hacia el mundo infinito

 

"Después me sacudí las últimas cenizas de la muerte, y algo me estremeció"
Miguel Oscar Menassa
Fue la certeza de que la muerte propiamente dicha, no existe.
Que es el paso hacia una vida diferente.
Más plena, mas profunda y eterna.
Es la vida del espíritu, es la verdadera vida.
La otra, la terrenal, fue solo una vida pasajera,
como una ilusión del alma, como un compás de espera,
como un paso obligatorio por la escuela.
Tuvimos que aprender a hacer nuestros deberes,
y aunque pasemos o no las pruebas,
llega el final del tiempo asignado,
y debemos partir en pos de la vida duradera.
La vida del espíritu, del alma, que todo lo supera.
Somos energía, vibración, luz y estela;
somos esa parte de DIOS, y EL nos espera........
 
Honilda Orellana de Camuso

 

 
Hoy despliego mis alas por toda la inmensidad hecha llamas,
hasta incinerarme en el fuego sagrado de la vida.
Hoy ensancho mi voz para cantar los cantos,
sencillos y los cantos solemnes.
Aquellos que tienen sabor a cotidianidad y
aquellos que saben a gloria .
Déjenme decir lo que siento cuando veo correr
 a un niño, amamantar a una madre o envejecer a una abuela.
Déjenme que cante al hombre que trabaja para
el sustento diario.
Y a aquel que crea con sus manos, su voz o
con su ejemplo, la poesia diaria.
Quiero cantar por tantas voces que calladas
ejercen su ritmo y musicalidad a traves,
de los tantos avatares.
Dichoso aquel que pueda expresarse con musica o palabras.
Que puede exponer sus ideas.
Yo canto por todos los callados que diariamente,
ofrecen con su esfuerzo una poesia a la vida
Porque poesia es saber vivir en armonia con 
el cosmos y con todo lo que nos rodea.
Poesia es tambien esa gota de agua fresca,
que ofrecemos a la fuente universal sin desvirtuarnos.
¡ El universo todo es la poesia de DIOS.!
Honilda Orellana De Camuso

 

Final

Como a través de una tenue neblina
Miro hacia atrás
Y veo que todo ha pasado tan rápido;
No he tenido oportunidad
De aprehender definitivamente
Deseos y sentimientos,
Casi he vivido en borrador
Y con la creencia inconciente
Que todo comenzará de nuevo,
Algún día
Guardo en mi alma
Los bellos momentos.
Ha llegado el final.-

Horacio Salvador Dileo


 

DOS POEMAS

No puedes ver el sol
Porque un nimbus se interpone ?
No alcanzas a observar la Luna
Porque una tormenta la oculta ?
No consigues entenderte con el poeta ?
No sientes el palpitar
Del Pueblo en tus sienes ?
No comprendes como el río
No detiene nunca su camino ?
Lo que solo necesitas,
Es elevarte:Hombre!!!.-

Miseria
Ignorancia
Dominación irreverente
Del hombre por el hombre;
Con la cabeza de Medusa
En mis manos, anhelo
Con fervor,
Ser Perseo redivivo
Para poder petrificarte,
Pa
ra siempre.-

Horacio Salvador Dileo


 

GRIS

Tal vez el gris sea el mejor color.
Si eres blanco
Tus actitudes, justificadamente,
Serán repudiadas.
Si eres negro,
Tu forma de ser, no es explicativa para los demás.
Si eres amarillo
De una forma u otra,
No aceptaran,
Tu historia, ni tu presente.
Si eres piel-roja,
Tus argumentos, como tu, han muerto.
Si eres criollo, 
Te has trasvasado,
En blanco y negro.
Si, tal vez,

El gris sea el mejor color

Horacio Salvador Dileo


Vivir sin ti

Vivir sin ti:
difícil tarea que me lleva
a la desesperación.

Vivir sin ti:
es como una tarde sin Sol,
una noche sin luna ni estrellas.

Vivir sin ti
y no poder saber porque
en este preciso instante
no te encuentras a mi lado.

Vivir sin ti
y saber que nunca más
voy a poder tenerte conmigo

Ahora un trozo de mi corazón yace vacío
y otro,
se ilumina de alegres recuerdos,
recuerdos en donde estás,
recuerdos que son como tesoros
que me dibujan una sonrisa
cuándo estoy triste.

Me dejaste muchas enseñanzas,
enseñanzas sabias y muy valiosas,
pero lo que no me enseñaste
fue a vivir en tu ausencia
¿Cómo hacerlo?
Si eras la estrella
que hacía brillar mi vida.

Nunca voy a olvidarte,
Aunque me cause tristeza recordarte.

Quizá algún día
aprenderé a vivir,
vivir sin ti.


María Lucía Marconi.

La soledad

La nostalgia de saber que no estás
aunque sí, siempre estás
brillando cada vez con más fuerza,
como la luna que, ciega de toda compañía,
nos mira triste desde el cielo.

La nostalgia de saber que no estás
de la forma que te necesito
de la forma que más te quiero
de la forma...

¡Ah! ¡Dios mío! ¿Por qué?
¿Por qué me arrancaste esa tibia manta
que envolvía mi corazón y la cambiaste
por una fría y pesada estaca?

No me dejes sola en este negro camino,
en esta ruta sin fin, en este mar sin fondo
con este dolor que desgarra mi alma

El camino es largo y duro,
con muchos obstáculos que pasar y muchas caídas que superar.

¡Ah! Aunque no estés junto a mi
de la forma que te necesito,
dela forma que más te quiero
por favor no me dejes caer.

Natividad Barta

 

COMO QUISIERA SER

Como quisiera ser viento
para llegar hasta ti
rozando tu cuerpo acariciando tu pelo
y junto a tu boca morir

Como quisiera ser viento
y estar alli siguiendo tus pasos
hasta verte dormir
pero tan solo soy hombre y debo sufrir
el pasar de los dias para llegar hasta ti

Como quisiera ser viento
y junto a tu boca morir

Amadeo Daniel Musso

Alas

Te irás habriendo tus alas queriendo volar
sabiendo que no sera fácil regresar

Te irás llevando recuerdo
de gentes y amigos que no olvidarás
y a si tal ves te des cuenta
de que aun tu puedes volar

Volar, volar muy lejos hasta donde
tu creas que pueda llegar
pensando que un día ni como ni cuando
a tu hogar regresaras

Amadeo Daniel Musso

 

Hastío

Estoy inmensamente hastiada
De que mi vida sea sólo sufrimiento,
Mil veces el dolor me marcó a mí,
Y mil veces traté de igual ser feliz.
Pero descubrí que de todo lo vivido,
De tanto luchar, sólo he conseguido,
Que mis sacrificios no sirvieran
Absolutamente para nada,
Solo sentir, aquí muy dentro,
Que mi alma para siempre ha muerto,
Ha quedado congelada, 
Pues ya por nadie ni por mí,
Siento absolutamente nada.

Gabriela Carballada

Papá

Tú fuiste mi amor verdadero,
Mi amor sin medidas,
Puro, leal y sincero.
Un amor eterno.

Amor como el tuyo, jamás habrá en mi vida,
Por qué te llevaron así?
Si me dabas tus alegrías,
Tus consejos, tus ternuras, y tu sabiduría.

De golpe y porque sí, de mis días
Sin piedad te arrancaron.
Aún te extraño, aún te necesito,
Aún te amo, aún te espero,
Estás tan cerca y tan lejos,
Que busco tu imagen en mil espejos,
Pero es tan inmenso el universo,
Tan oscuro el cielo, sólo brillan algunas estrellas,
Trato de hallarte en alguna de ellas,
O en el canto de un pájaro bello,
Pero no logro oírte, no puedo sentirte,
Ni verte ni tocarte,
Es indudable, debo dejar
Que el tiempo pase.
Hasta que yo inicie hacia ti, mi viaje.

Gabriela Carballada

DEJENME DORMIR YA

QUIERO ACOSTARME A DORMIR Y NO LEVANTARME JAMAS,
PARA NO PENSAR EN MI TRISTE VIDA,
PARA NO RECORDAR, NI SENTIR EN MI PIEL LAS LLAGAS
QUE DEJARON MALOS AMORES,
Y MARCHITARON MI SER DIA A DIA.

QUIERO ACOSTARME A DORMIR Y CUBRIR MI CUERPO TODO,
PARA NO SENTIRME TAN SOLA,
ACORRALADA Y PERDIDA,
PARA DESCANZAR EN PAZ, ASI A MI MODO,
PARA DEJAR DE RESPIRAR ESTE AIRE
QUE ME AHOGA Y ME FATIGA,

QUIERO ACOSTARME A DORMIR Y NO VOLVER A DESPERTAR,
DEJARME LLEVAR POR EL SUEÑO,
QUE LENTAMENTE ME CUBRIRA,
PORQUE ME CANSE DE ESPERAR
EL AMOR QUE SOÑE Y NUNCA VENDRA,
FUE SOLO UNA QUIMERA MAS,
DE MIS ANSIAS DE AMAR.

Gabriela Carballada


COMO UN GORRION

SOY FRÁGIL COMO UN GORRION,
TOMAME SUAVEMENTE ENTRE TUS MANOS
PUES CON SOLO UN MOVIMIENTO
DESTRUIRAS MI GASTADO CORAZON,
HAZLO DESPACIO Y CON TERNURA,
PONLO EN TU PECHO Y PROTEGEME
DE ESE VIENTO HELADO QUE AVECES ME INVADE,
ES FRIO, ASPERO, HELADO Y
ME AZOTA FUERTEMENTE Y ME LASTIMA.

ABRIGAME MUCHO Y ACARICIAME,
LLENA TODOS MIS ESPACIOS VACIOS
QUE UN MAL AMOR HA DEJADO
EN MI SER, A OSCURAS Y EN SILENCIOS
Y TODO, TODO LO HA VACIADO.

TENME PACIENCIA, NO ME HIERAS
CON DESPRECIOS E INDIFERENCIAS,
MIRA QUE SOLO SEGUIRE VIVA
HASTA QUE TU LO DECIDAS Y QUIERAS.

Gabriela Carballada

 

ES POR TI

Es tu aliento la frescura de la brisa,
e
s tu cuerpo la belleza inmaculada;
semejante a un manantial es tu sonrisa,
y a los astros el fulgor de tu mirada.

Es por ti que veo el sol día tras día,
es por ti que el desaliento no me alcanza;
porque enciendes en mis labios la alegría,
y
rescatas del olvido la esperanza.

DANTE

 

LUZ

SI, HAY UN BRILLO

EN TUS OJOS Y

EN TU ROSTRO,

QUE TE EMBELLECE

CADA DIA MAS.

 

SE NOTA EN

TU SONRISA,

EN LO PROFUNDO

Y SERENO DE

TU MIRAR.

 

ESA LUZ, PROVIENE

DE UN AMOR

MUY PURO, DE

LO MAS INSONDABLE

DE TU SER.

 

ES UN SENTIMIENTO SECRETO

ENTRE DOS PERSONAS

QUE SE AMAN EN PLENITUD

CON LA BENDICIÓN DE DIOS.

 

DICHA LUZ,

PROCEDE DEL CIELO

Y TE HA TOCADO

PARA BENDECIRTE

CON LO MAS HERMOSO

QUE PUEDE ANHELAR UNA MUJER.

 

SI, VAS A SER MADRE,

Y A PARTIR DE ESE

MOMENTO DE DICHA,

ESA LUZ ESTARA SIEMPRE CONTIGO..

FDO: GIOVANNI GULIO PINTO

 

TE QUIERO

 

Te quiero, porque te quiero,

desde el mismo día que te conocí,

fue como un ritmo alegre

que ingresó a mi vida.

 

Te quiero como sos,

te quiero porque

llenas la vida de

un profundo perfume de rosas.

 

Sí te quiero,

y te pido perdón,

porque eres ese ser,

que todo hombre desea.

 

Sí, te quiero y te deseo,

pues eres esa estrella blanca,

en un firmamento azul profundo,

como tu dulce mirada.

 

Te quiero, como joya preciada

que este ser humano,

sabe que jamás podrá adorar

y tenerte en su mano.

 

Pero te llevo tan profundo,

en mi corazón, que estás

marcada a fuego en mi alma,

hermoso valor de mujer, 

que simplemente, por eso te quiero.

                                                           

Juan Julio Pinto

 

NO ESTUVISTE NI ESTARÁS

 

No estuviste ni estarás,

recordando lo sentido

con una mueca te has ido.

No dejaste ni un reproche,

no repetiste ni el nombre

de a quien dijiste querido.

Te fuiste en la oscuridad,

sin encender una luz,

sin un solo paso atrás,

sin un instante de duda

para clavarme en la cruz.

Quien sabe donde andarás,

pobre exhausta en tu destino,

y seguro pensarás

que no vale lo perdido

sin embargo, te lo juro,

que en las noches soñaras

-reviviendo lo vivido-

que renacen tus sentidos

y recordarás mi voz

susurrándote al oído

“piénsalo un poco más,

por los niños te lo pido”.

De nada valió dejarme

al medio casi partido,

sé que no regresarás

ni buscarás mi camino,

otro amor encontrarás,

otra cama, otro juguete,

otro susurro al oído

y otra vez te mentirás

que en tu vida...

                          no he existido.

 

Marcelo Corral

 

 

Si al destino le antojara conceder

un deseo entre tantos que atesoro,

que me dé lo que a diario más imploro:

que te abras sin recelo a mi querer.

 

Tantas veces ha podido imaginar

este amor que sin pausa te profeso

nuestros labios fundiéndose en un beso

tan extenso y tan profundo como el mar.

 

Ojalá que esa antigua fantasía

que hace leve su carga a mi existencia

de algún modo se haga pronto realidad.

 

Ojalá tras la noche llegue el día

en el cual tu legítima presencia

extermine de una vez mi soledad.

 

Dante Monzón

 

TALLER DE LITERATURA AMBIENTAL

 

El Taller de desarrolla desde hace 7 años en escuelas públicas y privadas de la ciudad y tiene la intención de involucrar a los alumnos desde el aspecto estético de la redacción y la temática del patrimonio natural local.

 

Taller literario Media 5
Barrio Moreno


Arbol de la tristeza

 

Árbol lastimado

Torcido y luchador…

Brote verde

Y rejuvenecido…

Das sombra, oxígeno…

Amor.

 

Pequeña rama verde

Que sueña y sufre

Al no generar frutos.

 

Corteza luchadora

¡Sueña y crece!

 

 

Silvina Mesa


Espinoso sueño

 

Soy un árbol...

De mi tallo torcido

Brota un espinoso sueño.

 

Duermo por un segundo,

Tratando de pensar

En el frío invernal

Que acaba con la vida.

 

¡La vida!

Con el frío se muere y

Vuelve a renacer

En el sol de primavera.

Leo Manavella

Taller literario Media 7
Barrio San Eduardo

 

Veo

 

Celeste como un pañuelo,

resplandores del sol,

ríos cristalinos de

aguas quietas

 

Impresiones antiguas de

calles tranquilas;

olor a tierra mojada y

hojas moviéndose

 

Animales hablando,

recreándose, descansando…

 

Y el trote de un caballo

Y la sombra de un cartel...       Y la dureza de una pierna.

Romina Navarro

Taller literario Media 10
Barrio Somisa

Las rosas de primavera

El viento desciende como un vértigo
golpea con fuerzas las montañas y toma la paz salvaje de los bosques;

el mar con sus aguas pobladas de misterios y angustias
toma la paz del viento,
el amor y las rosas,
anuncian la primavera
con sus colores verdes
y flores coloridas.

Esta es la mejor época
porque casi siempre nace el amor,
un te quiero y un perdón;

¡vivan las rosas!¡las rosas del amor!

Adriana Buyotti

Tranquilidad

Ríos cálidos, caminos arbolados y sombreados.
Veo las diferentes cosas de la naturaleza...
Al atardecer parece que todo termina,
pero no es así:
¡Todo empieza!
Esta vez la luna llena
con su hermoso esplendor
cautiva toda la belleza
y sus compañeras, las estrellas,
hacen la luz.
Es un lugar maravilloso, es mi lugar,
lo voy a buscar,
sé que existe, sé que algún día voy a llegar.

Más allá, más allá del lugar lo encontraré.
 

Soledad Garay

 

UN MUNDO INIMITABLE

           

Están en mí, como elevados sueños

los pasajes vividos a tu lado

y les dan un verdor tornasolado

a tus ojos vivaces y pequeños.

           

Vendrán a mí, tus bien marcados ceños

resaltando tu rostro iluminado

y gustaré tu talle dibujado

y tu reír, que tiene faz de ensueños.

 

Y seguiré el sendero que trazaras

en tus días de tiempo incomparable,

aspirando alcanzar lo inmensurable.

 

Ya que tímidamente te acercaras

y junto a mí, con placidez pintaras,

el paisaje de un mundo inimitable.

 

                             Oscar Felipe Cafiero

 

 

TU NOMBRE

 

Entré serenamente y estabas estudiando

y el nogal nacarado te siguió reflejando.

 

Verídicas escenas de una época sagrada

vivieron en tu mente de niña emocionada.

 

Y se formó en tu rostro un nido de ternura,

con sabores a tinta, carillas y lectura.

 

Te prometí mis versos que ensalzan la pureza

de tu mirar profundo, tu finura y belleza.

 

Mi libro de poesías, será de ti diadema.

Él llevará tu nombre y tu serás mi emblema.

 

Inagotable tema serás mientras yo escriba,

y envolverá tu alma mi letra imperativa.

 

Cuando llego a la costa del imponente río,

el Paraná dibuja tu nombre junto al mío.

 

Contemplo silencioso tu cabellera fina

convertida en espuma y en agua cristalina.

 

Y el río que me llega con aire de ceibales,

se lleva para siempre mis horas otoñales.

 

Te veo en lo más bello que la ribera ofrece,

en el viento, las olas y el verde que embellece.

 

Entre el humo del barco que pasa navegando,

con su color grisáceo tu imagen va pintando.

 

Y un coro de zorzales en musical ramaje,

me pronuncia de lejos, tu nombre en su lenguaje.

 

                             Oscar Felipe Cafiero

 

 

IRUPÉ

 

Le di forma a tu casco, colosal y profundo.

Hice tu arboladura y el mástil levanté.

Tu brújula dormida no marcará mi rumbo

encallado a tu suerte mi gran barco Irupé.

 

No existe un derrotero que señale tu signo,

ni faz de incertidumbre que corra por las venas,

inmune a los naufragios sin diario ni destino

ni ruido de engranaje tirando las cadenas.

 

Inmóvil para siempre, jamás podrás zafarte,

solo habrá singladura de ilusorios navíos,

cuando te vea en mis noches capeando tempestades

entre el viento y las olas de imaginarios ríos.

 

No se verán pizarras con orden de partida

pero con entusiasmo meditaré en tu puente.

Mis pequeños me hablaron de empavesarte un día

y te canté lo hermoso que apareció en mi mente.

 

                             Oscar Felipe Cafiero

 

Dictadura Etílica

 

Colectivos fantasmas, calles desiertas

Meticulosas doctrinas fascistas

Farsantes, delirantes, obsesivos

Matando un pucho de la vieja Habana, Cuba.

 

Anti-esto, anti-lo otro, anti-vida

Matar criaturas tenaz locura

Personajes charletas en cofradías

Apareciendo fúnebres al otro día.

 

Nacionalistas de una nación que no existía

Con sus anhelos y su añejo entre las axilas

Y abajo el pueblo llorando penas que apetecía

La Dictadura mejor signada como etílica.

 

Abogados del diablo, masoquistas

Psicóticos, devotos armamentistas

Apareciendo en la tele burlando vidas

Tal cual lo hacia la dictadura etílica.

 

Y sin esmero fue un desespero,

Haber cubierto tantas orgías

Noches de sexo convalidadas

Por 30000 vidas aquellos días.

 

Recordemos sus palmas, ese vasito matando flias.

El mismo que corrompía en su coraza,

Aquel tal cual que de morapio,

Sólo tenía el color de un tinto.

 

Feroz réspice, feroz tortura

Aquellos días de locura,

De mucho alcohol y poco sol,

Que te bautizaron dictadura etílica.

 

Y así estos días llegó el final,

La pena alteza que merecían

Que dictaré como lo hacían

Aquellos morbos en sus días.

 

Ya todo ha terminado,

Las palabras no se censuran

Aferraos a la justicia,

Juzgaremos aquellos días.

Eric Lagorio

 

CONTRASTES SOCIALES

 

Mujeres afinando sus cacerolas,

Contrastes de un sillón bañado en oro,

De un bastón tallado a mano,

Un esmoquin importado.

 

Niños llorando agua turbia,

Contrastes del movimiento privado,

La Play Station y los Chivenchi,

Ignorantes de un mundo fraccionado.

 

Contrastes sociales en el anonimato,

Escondidos bajo las alfombras de las empresas,

Masacrados por una galaxia consumista,

Y un carácter guerrillero que disloca.

 

Contrastes sociales fieles al llanto,

Artos del referéndum de los políticos

Y el protocolo de los eclesiásticos.

 

Hombres accionando rifles,

Destrabando cementerios de pólvora,

Contribuyendo y a la vez padeciendo,

El contraste que los agobia.

 

Ancianos, los últimos del mapa,

Tan fieles a su estilo solo quieren paz,

Un hijo doctor, una obra social

Y no piden más.

 

Contrastes sociales en mis entrañas,

Solicitando bloquear ciertas imágenes,

Tal vez un niño pidiendo algo o

Al mismo Bush balbuceando.

 

Eric Lagorio

 

Cirugía

 

Como jamás nadie conservó mis dudas,

Aquella mujer quien enfrió mi indecisión,

Sepultó en el sofá cama de las noches,

El incrédulo hombre que sus dudas subastaba.

 

Tan ilógica cual operación pitagórica,

La que formaban los catetos en nuestra hipotenusa,

Donde los grados llevaban las dudas,

Y el cálculo del coseno hundió el temblor.

 

Las sombras en el sótano de las migajas,

Donde cada cual corrompía con un augurio en mis entrañas,

Allí las dudas encrucijadas en mi coraza,

Allí tal cual surgían tus miradas.

 

La erupción de las calles ya no concebía lava alguna,

Los ojos del ajeno no pesaron en mis pasos,

Mis tallos habían burlado las ramas,

Las dudas criticaban al infierno.

 

Catapultaste con tus ojos mis llantos,

Bautizaste en mí las sonrisas,

Y al cabo de la cirugía con tus labios deletreaste,

Lo que al fin sería el punto de sutura,

Aunque tú no portabas master en medicina,

Anestesiaste con tus ojos mis angustias.

 

Eric Lagorio

 

 

EL AMANTE Y LA ROSA

 

EL AMANTE

Tantas horas confundida,

viendo al viento recorrer

en penitencia el doler:

No saber con claridad,

Lo que llaman soledad;

Cómo se siente el perder.

 

Una Rosa siempre ingenua

no sabe porque lloramos,

nunca jamás encontramos

nosotros una razón:

por qué llora el corazón;

por qué nosotros amamos.

 

Y sin mas siempre está ella

en un historia de amor

siendo parte del sabor

y es un orgullo el tenerla,

tener su aroma y saberla

como un regalo de amor.

 

Con colores de ocasión

renueva el ser de Jesús,

porque su tallo hace luz

a los amantes infieles,

que no pueden ser más crueles

para atarlos en la cruz.

 

Ingenua Rosa qué piensas

de lo triste y los placeres,

qué es eso que la mujeres

anden dejando las penas:

de sus hombres, en las venas;

de su tiempo, en los saberes.

 

LA ROSA

Oye lo que digo amante:

no me gustan los delirios,

la tristeza es un martirio,

que nos toma prisioneros

con temores altaneros,

sea rosa o flor de lirio.

 

Yo soy una rosa ingenua,

mi poca sabiduría

la obtengo de aquellos días

que el sol es al cielo vano,

cuando me entrega un cristiano

al amor que no tenía.

 

Sin embargo puedo hablarte

de los placeres si quieres

cuando amas sientes que mueres,

y en una caricia alegra,

aquella pasión tan negra,

que establecen las mujeres.

 

Hay rosas que no presumen,

que usted los sepa es preciso

la pregunta que me hizo

trataré de contestar,

¿soledad quiere llamar:

a lo que usted solo quiso?

 

La soledad es la angustia,

que no duele al corazón...

sino en el alma es razón

como una lágrima al viento,

que aclara el entendimiento

de lo que no es perfección.

 

Cristian Gabriel Frau  

 

La vida

 

La vida es un mar de dudas

Es un gran desierto que posee muchos espejismos

Espejismos que nos fuerzan a volar de la realidad

Para encontrar un lugar mejor

Lejos de toda complicación

Lejos de los problemas

Lejos de la realidad…..

La vida nos da muchas sorpresas

Unas buenas, otras no tanto…

La vida es para vivirla

Aunque varias veces no decepcione

La vida se basa en las decisiones

En el bien y el mal

En lo q es bueno y malo

En fin

La vida es un remolino

Q nos lleva volando por los vientos

Nos lleva a un viaje en el que no hay retorno

A un mundo lleno de nuevas expectativas

De nuevas sensaciones, nuevos sentimientos

La vida es un puñado de nuevas cosas…

La vida lo es todo…

Y uno no es nadie para quitarla..

Nacemos un dia y morimos otro

Pero cada dia hay algo nuevo en ella

Y en el dia  a dia

Se pueden conocer personas excepcionales

Personas que te cambian la vida

Que te dan fuerza de seguir…

Te dan las ganas de vivir pase lo q pase…

 

Lionel Nicolas Maciel

 

El TIEMPO

 

EL TIEMPO NO SABE DE HISTORIAS Y MIEDOS,

EL TIEMPO ARRASA CON VIDAS Y SUEÑOS,

EL TIEMPO TE ALEJA Y FORMA OCEANOS,

TAMBIEN TE ACERCA Y PROMETE REENCUENTROS.

 

EL TIEMPO NO PARA PARA EL PENSAMIENTO,

TE APURA A DECIR Y HACER SIN QUERERLO,

TAMBIEN TE DA FRUTOS DE LO COSECHADO,

TE AMARGA O ALEGRA DE LOS RESULTADOS.

 

EL TIEMPO ES AMIGO PARA OLVIDAR,

Y UN GRAN ENEMIGO PARA DISFRUTAR,

TE CORRE Y APURA TU PASO AL ANDAR,

Y HACE QUE AFLOJES TU INTENSIDAD.

 

AHORA QUE PIENSO EL TIEMPO ES ESCUSA,

PARA LOS COBARDES QUE TEMEN DAR LUCHA,

EL TIEMPO ES TESORO QUE MARCA TU VIDA,

TE DEJA RECUERDOS,LOGROS,ALEGRIAS.

 

SI UNO SUPIERA ENTENDER AL TIEMPO,

SABRIA QUE EMPIEZA Y TERMINA AL SOLO QUERERLO...

Cintia Echaniz

 

QUERIDA BIENVENIDA

La Ausencia sólo duele cuando muere la Esperanza…

En cada pequeño amor de mi camino clavaré una cruz como señal para guiarte. Te estaré esperando en la terminal de todas las distancias, donde pierden sentido las banderas, donde finalmente se guardan las valijas, donde mueren todas las fronteras. Juntaré ramos enormes de marchitas soledades y con inmensas hogueras de Adioses te daré la bienvenida.

Serás primero un punto en mi horizonte, el lucero del alba, e irás bajando dificultosamente las colinas de tu vida, inventando atajos hacia mí. Al verte próxima me pintaré una sonrisa, la mejor.

Sé que vendrás caminando muy despacio, sabiendo que son tus últimos pasos. Levantaré mi mano -vacía de senderos intrincados- hasta detenerla a un instante de tu rostro, y así, te soñaré casi por siempre. Primero llegará tu boca, punto inicial de todos mis destinos, a matar su sed en la mía, sedienta de tantas travesías. En tu mirada, reconoceré el Apocalipsis de mi vida.

Extenderé los brazos tan ampliamente que tendrás miedo de perderte en ellos. Ya por siempre residente de mi abrazo, susurraré en tu oído “No digas nada”, se detendrá el tiempo y ya no habrá mañanas. Luego despertando muy de a poco, mis dedos jurarán que eres real.

Ya no te iras, mi querida bienvenida. Se hará el milagro de transformar pies en raíces, de crecerte mil ramas como brazos, de vivir solamente para el fruto.

                                                         …pero en la Espera puede caber todo el Amor.

Marcelo Corral

 

 

 

Acto de Servicio

Cuando el "Quico" Soria fue destinado a realizar tareas callejeras, encontró el compañero ideal.-

Hacía poco mas de dos años que había ingresado en la Policía y su labor se limitó,hasta entonces,a formalidades de guardia,acarreo de papelería a algunas oficinas públicas o simplemente a comprarle cigarrillos o cebarle mate al oficial de turno.-

El Cabo Rubén  ya casi era un antiguo de siete años.Hicieron buenas migas,no obstante la jineta que, éste último lucía casi indiferente.

La nueva actividad que le tocaba desmpeñar,atrapó a "Quico".- De la rutina,  pasó sin transición a una especie de vorágine.Permanecía el mayor tiempo de sus turnos en la calle, a veces solo y poco a poco,cada vez mas en compañía de Rubén que,como superior jerárquico,se las arreglaba para eso.-

Haciendo seguimientos,disimuladas vigilancias (vestían de civil), de personas y lugares, recorrieron juntos toda la población y los momentos de espera charlaban de sus cosas, ideas, ambiciones, proyectos y porqué no: sueños.-

No podría decirse que la conducta moral de ambos era la de dos Franciscanos,pero  tampoco el tufillo de la corrupción generalizada los había envuelto;sin embargo coincidian en la idea, que si alguna oportunidad se presentaba para  "sacarle el jugo" al cargo,lo harían,siempre y cuando no se embarraran demasiado .-

Eran jóvenes, pícaros, joviales y "entradores" con las mujeres, por eso cuando el Jefe les encomendó la vigilancia de una tapera de los andurriales, por sospecharse que allí dos  mujeres ejercian la prostitución,aceptaron la comisión con disimulada obediencia formal.-

Era invierno, medio temprano nomás, al caer el sol rumbearon para el lugar.- La  casilla de las presuntas infractoras, estaba ubicada en la mitad de una cuadra, que limitaba una manzana sin otra edificación.- Los predios de enfrente tambíen eran baldíos; en suma, no había sitio desde donde espiar sin ser vistos.-

Decidieron pasar por la casa. Caminaban despacio para hacer tiempo. Cuando llegaron, observaron dentro, un par de chicas jóvenes, con obvios atuendos "profesionales ". Siguieron su rumbo. Al finalizar el recorrido de la cuadra, cayeron las primeras gotas. -Rehicieron el camino pués dada la lluvia y el lugar, supusieron  que las muchachas, esa noche, se quedarían sin clientela y por lo tanto la investigación frustrada.-

Al repasar la casilla, el aguacero arreciaba, silenciosos relámpagos iluminaban la  escena y presagiaban una noche entera  de lluvia.-

Una de las mujeres,casi en la puerta,los invita a pasar "para no mojarse" dice y ellos, cancheros, le contestan que andan en otra cosa y no en eso.-La restante chica les confirma lo que suponian,al decirles: "Esta noche no viene nadie. Vamos a estar solas y por una vez bíen podemos divertirnos. Pasen....Pasen  Pensaron que si entraban se iban a embarrar menos que si seguía caminando  bajo la lluvia,en ese fangal.-

Cuando tres días después Rubén elevo el  informe a su superior,dijo: "Que constituidos en el lugar indicado....en compañía del agente Soria...-practicadas  las averiguaciones pertinentes.... escuchados los comentarios de los vecinos.... se ha llegado a la conclusión que durante las tres jornadas, en que se llevaron a cabo, las habitantes del domicilio en cuestión, en efecto, recibieron la visita de hombres, pero no con el ánimo de ejercer la  prostitución, sino por solo gusto de hacerlo. -Dios guarde al Sr.Jefe.-"

Horacio Salvador Dileo


 

Estrella de Piedra

Golpeas al muro con un retrato en llamas.

Deja de escarbar en la oscuridad, en el tumulto

De caricias y espejos, en el deseo sin límites,

Sin respuesta jamás.

E. Molina

Un lugar. Rocío. Champagne. Limón.  Sonrisas frescas, mariposas nocturnas, jugando a las escondidas en un laberinto de pasillos. Después el viento y la cara pegada al techo astral. A lo lejos, desde la ruta o la vida, se veía brillar como luciérnagas las luces de los barcos pescadores, al otro lado del lago. Una pintura perfecta  no soñada por Dalí.  Imaginé un hombre solitario bebiendo para olvidar, ¿o para resistir? Quizá todo lo contrario: tratando de permanecer lo más lúcido posible. Sabía que era protagonista de esa obra que nunca fue. Seguramente el también nos presentía allá por el camino. Se preguntaba ¿por qué tanta prisa? ¿Para qué correr?

Sus palabras parecían ser traídas por una ráfaga, pero no quise oírlas. Así que los días rodaron. Primero fueron despreocupados y olían a resina, a pinar salvaje y virgen. Luego vino un  tiempo vehemente, una hoguera…promesas gravadas con fuego. Inevitablemente le sucedió la tormenta. Los truenos presagiaban descargas eléctricas, justo allí al centro del cuerpo. El rayo llamó a la lluvia y no paró el vendaval. Lavó el mundo, las piedras rodaron cuesta abajo como un río crecido. Arrasó el alma y el hechizo se rompió. La Tempestad según Shakespeare, el viejo que supo del amor y su hijo el dolor.

En aquellos días nuevos, donde todo nace inocente, fue cuando esta historia comenzó. De repente nos encontrábamos en una habitación rodeada de gente que se desvanecían lentamente como un lienzo pintado con acuarelas bajo una cataratas de palabras que se llevaban a su paso cada color. Sólo quedaban las líneas simples, aquellas trazadas primitivamente por el hombre enloquecido que no encontraba forma a su interior, que se miraba al espejo y ya no era él, sino tan solo una imagen distorsionada al hilo de luz de una vela. El televisor paradójicamente nos unía. El viejo cowboy, rey de la avenida, (testigo de mujeres, dinero, muerte, alcohol, ruletas incontrolables girando fuera de su órbita marcando destinos, desdichas y algún pequeño placer) no dejaba de quitarse interminablemente su sombrero allá en las alturas del viejo hotel, bajo las luces de neón.

Las Vegas era las dos caras de una misma moneda. Nadie escapaba a su espantosa belleza. Fue cuando descubrí su tristeza al verlo perplejo ante aquella imagen  típica en Tarantino. Algún día había caminado por aquellas calles y ahora estaba condenado a vivir en Estrella de Piedra, páramo espectral, réplica de aquellos pueblitos a la orilla de la 66 donde todo lo que queda es una vieja estación de servicio y viento, con la diferencia de estar en el tercer mundo, donde no se ven Cadillacs ni damas con pañuelos rojos. Dónde cada uno sueña con lo que puede. La película era un golpe bajo así que la cambiamos. Ghost estaba empezada, lejos de ser una gran historia del cine francés, a esa hora donde sólo los perros se adueñaban de las callejuelas no estaba tan mal. Sólo un pretexto para permanecer juntos y aguantar hasta el amanecer. Todos sabemos que con la luz del alba sobreviene el optimismo.

Así que me quedé, ofreciendo caricias como antídoto o al menos consuelo. Con paso firme entré al país del que más da. Supe desde el primer momento que cada instante era perfecto y que inevitablemente se me iba entre los dedos como granos de arena. En tan solo cuatro días todo terminaría. Con la lucidez suficiente me entregué al dulce juego. Él era tan joven que nunca hubiese imaginado que a esa edad  ya sabia de despedidas.

No vale la pena escribir sobre besos y escenas de telenovela barata a las tres de la tarde. Fuck off! ¿Qué importaba? It was just fine… Todos merecemos un poco de amor pintado, de Julieta en el balcón, de encuentros desesperados y tragedia. Inmediatamente se empezó a tejer el adiós. Sólo quedaba en el aire un perfume, humo, y Adela en el Carrusel.

Game over

Do you want to restart?

Aquel hombre solitario en su casa flotante tenía razón. Para qué correr si al fin sólo somos títeres en este gran teatro. No podemos escapar. Alguien nos escribió un fugaz re encuentro tan solo para demostrarnos una vez más la belleza desoladora de su obra. Luego lo entendí. Ya estábamos en distintas veredas. Pero desde el otro lado vi sus ojos, sonreía inocente como siempre. Y ya no volví a preguntar por qué.

Alma


Sin Fin

Todo comenzó una noche como cualquier otra. Yo estaba en un boliche con amigas. El cansancio cerraba mis ojos, cuando de repente, un morocho de ojos verdes, mas alto que yo, pelo largo hasta los hombros, era lo único que yo veía a mi alrededor. Mi tipo físicamente ideal. ¿Estaba soñando? Si así hubiera sido desearía  no haberme despertado jamás. De a poco, un saludo, una palabra, una mirada me hacían sentir una mezcla de felicidad con ... con no sé que. Algo en mi interior estaba sucediendo. Algo que nunca antes me había pasado. Los días pasaban y las noches también. Y la duda se transformaba en certeza. Y las preguntas hallaban sus respuestas. Y lo que yo sentía aumentaba cada vez más. Hasta que llegó el gran día. Lo que era solo mío, ya no lo era; comencé a compartirlo una noche de abril. En ese momento, sentí que ni Dios ni la vida podían darme nada mejor.

Simplemente porque ya lo tenía TODO. Si, te tuve entre mis brazos. Pude mirarte, besarte, quererte. Quise ofrecerte un mundo mágico, lleno de momentos felices y no me dejaste. Había algo que no estaba funcionando. Con tus abrazos me decías TE QUIERO, pero eso era lo único que yo tenía. Y de eso me aferré para no dar el primer paso. Y de golpe (porque fue de golpe), dijiste algunas pocas palabras que no entendí pero que me mostraron que ya no éramos nada (ni siquiera amigos porque yo no quería ser tu amiga). Pero bueno, eso era lo mejor... ¿mejor para quién?. Al verte luego de una semana, sentí que el mundo se venía abajo. Aunque, rodeada de gente, yo me creía sola en la Tierra, viendo como se rompía en 1000 pedazos. Ya mis lagrimas inundaban mis ojos y yo sin poder comprender. Estaba llorando ¿por un hombre?...¿por amor?...

Mis días siguientes fueron eternos. Soledad, desgano, tristezas. Mis noches demasiado oscuras, vacías, interminables. Cada vez que te veía, mi corazón se rompía un poquito más. Me di cuenta que TE AMABA y te necesitaba mucho mas de lo que alguna vez, vos o yo, podríamos haber imaginado. La vida continuaba y entendí, después de un largo sufrimiento, que tenía que intentar ser feliz aunque no estuviese conmigo. Después de todo, solo tenía 16 años y toda la vida por delante. Viaje al sur, conocí gente nueva, encontré muchos amigos tuve “mis” historias y hasta un marido. Si me casé y tengo 4 hermosos hijos y hasta nietos. Hoy, después de mas de 50 años regresé a mi ciudad natal. Hoy, después de mas de 50 años te digo que jamás pude olvidarme de vos y, a esta altura, no creo que pueda hacerlo. Fuiste mi 1º amor. El único. No sé bien cuando. No se como. Tampoco el por qué. Sólo se que me atrapaste y, a días de mi muerte, no me puedo soltar.

La pregunta es: desde allá arriba...¿seguiré amándote?

Luciana Ferrieri


RIO VERTICAL

I.

Por el naciente, el pago de los Arroyos, que se extendía desde el río Arceo al sur hasta el arroyo Saladillo al norte, termina abruptamente con la caída a pique de la barranca ribereña. Una punta de ésta penetra en el acuoso cuerpo del Paraná, como una puñalada pampeana, obligándolo a doblarse en ángulo y desde el vértice de esa figura geométrica dibujada por la naturaleza, una querandí ve por primera vez, con sus ojos instintivos y azorados, el paño latino de la carabela de Gabato que surca al fluvial camino rumbo al septentrión.

Mucho antes que ello sucediera, el río ya había nacido y como queriendo afirmar que el destino del hombre es la unión con sus congéneres, -bajo pena de destrucción-les marca al Grande y el Paranaíba un solo derrotero. Las orillas de nuestro río después de cientos de kilómetros de recorrido, se encuentran tratando de enderezar la línea quebrada que el empuje de la lejana cordillera ha marcado en su curso.

Entonces, el río, antes de obtener su libertad absoluta en su fusión con el Plata, preludio de la emancipación total en la salada mezcla unificadora,

discurre, ora manso, ora arisco, a veces presuroso, otras cansino, junto a las barrancas donde el indio buscaba ampliar para él y los suyos el volumen de sus primarias alimenticias necesidades.

Surcando el tiempo que también es camino-río, el descubridor español, que asombra al aborigen, se transforma en conquistador y más luego en colonizador y uno de ellos, don Rafael de Aguiar, en predio heredado por su cónyuge, funda San Nicolás allá por 1748. Allí a mediados de la novena década del siglo XVIII, nació Rosa Olmos.

II.

Era el penúltimo verano de aquel siglo; ese calor húmedo y pegajoso, propio de la zona, que se adhiere a la piel como angustia y necesidad al mismo tiempo, se había posesionado del espacio y de los seres ,desde dos semanas atrás. Rosa era las más joven de las tres hermanas Olmos,pero la apreciable diferencia de edad con las otras y casi simultáneamente la muerte de la madre y su nacimiento ,habían convertido su relación con ellas más en filiatoria que de hermandad.Por ello, su soledad generacional se apreciaba casi como algo concreto.

Desde sus primeros años debió hasta jugar sola ya que la severidad de su padre le impedía compartir la alegría infantil con vecinas o amigas y para las travesuras naturales de un niño ni siquiera contaba con la complicidad de sus hermanas que se dedicaban a desempeñar su papel de doble madre, por supuesto con las carencias que ello implicaba. Y ese día el calor era su aliado; la siesta comarcana había soterrado en el interior de sus viviendas a aquellos que no soportaban al aire libre esa humedad caliente que envolvía el paisaje.Las polvorientas calles del pequeño poblado que se entrecruzaban y formaban un damero multicolor, pero de tonos apagados,no obstante la intensa luz solar que las cubría ,se hallaban desiertas .Las que corrían paralelas al río y las que partiendo de él se alejaban, parecian perderse en su imaginaría prolongación ,en las inmensidad pampeana. Sólo aquellas mismas ,que haciendo el recorrido inverso,se acercaban al viejo y permanente paseador acuático,tenían un atractivo especial. Rosa ,en esta oportunidad,escapada de la casera vigilancia,como muchas otras veces,habiase alejado entonces ,más que de costumbre y amparada en la sombra de paraísos y acacias ,rumbeó para la orilla del río por la bajada "de Aguiar" ,llamada así porque éste la había hecho trazar para que su ganado abrevara en las allí mansas aguas. Cuando Rosa llegó al límite donde se tocan la tierra y el agua ,sintió una emoción ancestral al chapotear con sus manos aquel abundoso líquido que hasta entonces había visto solo desde lejos.

La edificación pueblerina era chata ; similar a las inquietudes espirituales de la mayoría de sus habitantes ; pero cuando Rosa vio el río de cerca y lo tocó ,

se dio cuenta que no era "chato" como la población ; para ella el río no era horizontal ,sino vertical y vislumbró en sus sueños casi visibles que el podría traerle ,como caído del cielo ,en cascada , la felicidad ,en brazos del amor presentido. Sin embargo su ensoñacion no le alcanzó para comprender que si el río puede traer ,también puede llevar.Agitada ,por el temor de ser sorprendida a su regreso y al mismo tiempo por el despertar de sus primeras manifestaciones eróticas , Rosa casi corría para volver a su casa,después del éxtasis fluvial que a pesar de su corta duración a ella le había semejado una eternidad.

Reacomodose en la casi fresca penumbra de su cuarto, con posterioridad a una silenciosa, sigilosa y casi reptante entrada y esperó con las ideas revueltas , el fin de la siesta.

Pensaba: el río es único ( aún sin saberlo ,vislumbraba que era conjunción de otros ríos menores y que esa unión transcurría ejemplificadora recibiendo adhesiones guaranitícas ,calchaquíes ,charrúas y querandíes.) y esa confusión entre unidad y unión le hacia intuir la llegada de aquél que con ella conformarían uno solo .La felicidad , en fin ...

Pero como si en verdad lo sucedido hubiese sido un sueño , a la hora de la comida, un brusco despertar hechó por tierra su onírico idilio con el río .Don Pedro Olmos ,esa noche ,en la mesa familiar comunicó a sus hijas que al día siguiente dejarían el pueblo para dirigirse tierra adentro , a los "Pagos del Salto", donde se haría cargo de una posta ,conchabo que le encomendaba una empresa de transporte por galeras .

Disimulando su tristeza partió Rosa obediente al mandato paterno ,sin dejar de pensar que quizas ya nunca volvería a ver a su río único" ni conocería a aquél que él le traería algún día .

III.

Los Sepúlveda y los Arce eran familias casi de abolengo de la España colonialista y no bien el contrato matrimonial asoció a Juan y a María ,los recién desposados partieron hacia Chile para ocupar allí , el lugar feudal que la organización social de la época les tenía reservado ; en la capital de la capitanía indiana nació Francisco ,en el primer mes del primer año del siglo XIX.

A raíz del movimiento independientista chileno ,Francisco Sepúlveda y Arce , a pedido de sus padres emprendió el camino del exilio bajo la protección de José Miguel Carrera ,amigo de la familia.El espíritu aventurero y el nomadismo político del caudillo chileno influenciaron marcadamente ,el carácter del aún púber Francisco y lo inclinaron a la toma de decisiones repentinas y apasionadas en lo que fue su corta existencia.

IV

Cuando José Miguel Carrera emprendió el camino ,rumbo a los EE UU ,en la búsqueda de la financiación de su sueño de gobernar Chile . Francisco quedó en Buenos Aires,bajo la custodia de la hermana de aquél ,doña Javiera Carrera de Valdéz.

Los años que el jóven pasó a la espera de Carrera , en casa de su hermana ,le sirvieron para suavizar su casi rudo trato de incipiente soldado.Las frecuentes reuniones político-sociales que se llevaban a cabo en la residencia de Valdés y a las cuales doña Javiera no olvidaba nunca de invitar algunas niñas jóvenes y hermosas ,que servían al mismo tiempo como disimulo de actividades que no eran precisamente sociales y de compañía para el adolescente Francisco, dieron a éste la oportunidad de ensayar las meras escaramuzas de la lucha amorosa a la que inexorablemente se ven expuestos los frecuentadores de salones de sociedad ,usando el lenguaje almibarado que la ocasión hace propicia.

Al regrresar su tutor dativo,éste ,cortadas sus aspiraciones por diversas causas, encontró amparo a sus designios, desde de su punto de vista, en la pseudo protección armada que le brindaron interesadamente los caudillos Ramírez y López quienes vieron en Carrera una ayuda militar ,dado que el chileno , gracias a su impetuosa personalidad había conseguido instruir un regimiento de connacionales , que a partir de entonces y por un corto lapso , figuró en los fastos de la historia argentina, con diversos matices.

Francisco ,veinteañero y fogoso fue ayudante de campo,una vez más, de su protector e ídolo, en Cepeda y con desaprensiva negligencia con la que el pavo real despliega su abanico trasero multicolor ,entró junto a sus jefes en Buenos Aires ,luciendo los adornos de su flamante uniforme de primer teniente , ganado justicieramente por su valentía en el reciente entreviero . Los avatares de la lucha político-militar de esos días ,llevaron a Francisco a ser poco más o menos el Jefe (por delegación de Carrera ) del regimiento de chilenos que , entre otros, ocuparon el poblado de San Nicolás ,después de Cepeda ,hasta el 2 de Agosto de 1820.

V

El tranquilo y rutinario transcurrir de los días en la posta ,se asemejaban a esas plácidas y monótonas lloviznas de fin de Otoño en el lugar . Situada en el camino real a Córdoba, a unas cincuenta leguas de Buenos Aires y casi a otras tantas de San Nicolás ,en los lindes del territorio indio, la quietud sólo era turbada por la periódica llegada de los vehículos de pasajeros que ,además de hacer nacer el trajinar propio de tales ocaciones,acercaban noticias que eran motivo de charlas durante algunos días .Así se supo de la caída de Cisneros y de la formación de la Primera Junta.

El reclutamiento de tropas en los campos cercanos y la presencia próxima de algún regimiento rumbo al Alto Perú ,alteraron en parte el régimen de vida impuesto por las circunstancias ,pero sólo a partir de 1815 las condiciones de estabilidad se hicieron realmente peligrosas ,en especial para las mujeres. Las luchas intestinas comenzaban y los caudillos federales del litoral y la banda oriental eran elementos cada día más intranquilizantes para la vigencia del gobierno porteño y la paz de la campaña del norte de la provincia de Buenos Aires.

Rosa Olmos pasó todos esos años sin pena y sin alegría.Sus relaciones con el sexo opuesto se limitaron a cachondeos verbales con algunos ocasionales viajeros de lenguaje fácil e insinuante.

Cuando ellos ,como descanso del viaje buscaban la amodorrante frescura siestera de la cocina-comedor de la posta; allí además de tomarse cuenta por boca de los viandantes de los últimos acontecimientos habidos,se intercambiaban con las mujeres frases con segundas intenciones ,muchas veces mal disimuladas ,pero, por lo menos para ella, nunca concretadas.

VI

Cuando el Directorio cayó y el Congreso de Tucumán (por ese entonces sesionando en Buenos Aires ) delegó el mando en el Cabildo de la ciudad porteña , ya había pasado más de un año desde que Rosa y sus hermanas residían en San Nicolás , alojándose en casa de unos amigos ,casi parientes de don Pedro Olmos ,quien allí las había regresado en salvaguarda de su seguridad.

Fue justamente por esos tiempos, cuando el Congreso, aprobó un proyecto del presbistero Antonio Saenz y declaró ciudad, a San Nicolás,el 23 de Noviembre de 1819.-

Aquella niña que una vez visitara el río con la congoja y el asombro de sus catorce años , era una mujer hecha – o no? – y al volver a verlo recordó todas aquellas ensoñaciones de la pubertad y sintió como cosa vívida sus premoniciones referentes a la verticalidad de aquel curso de agua que ella palpó por primera vez en esa pegajosa jornada canicular de Enero de 1799. Recrudecieron en su mente todos los detalles de su sueño –deseo y quedaron nuevamente abiertas sus esperanzas de la llegada del amor anhelado ,en brazos de su no tan lejano conocido : el río ; y al que ella hubiera querido sentir amigo.

VII

Aquel apacible domingo de Mayo después de la misa de siete,pareció ejercer un influjo especial en el ánimo de Rosa. A pesar del tiempo transcurrido y la no presencia de su padre , la prevenciones de él ,en el sentido de no alejarse de la casa ,sin el permiso del caso, todavía pesaban y más aún si se tiene en cuenta que el pueblo ,ahora , se encontraba ocupado por tropas enemigas de Buenos Aires y para colmo , la mayoría de ellas extranjeras. Sin embargo , no obstante tales circunstancias , al salir de la iglesia , en vez de retornar al hogar , optó por dirigirse al río . Cruzó las calles en diagonal y caminó hacia la vereda de enfrente de la plaza , buscando el amparo de la sombra que a esa hora se proyectaba en ella . Sólo tenía que recorrer una cuadra para alcanzar el comienzo de la "bajada de Aguiar " llegó allí con una ansiedad difícil de explicar y al doblar a la derecha para emprender el suave descenso , vio como una explosión luminosa :el reverberar del sol en la

superficie del río eran innumerables y titilantes ojos que la miraban desde el infinito de los tiempos . Y contra ese telón rielante , enmarcado por los verdes arbóreos e isleños se dibujaba una silueta humana que parecía emerger de la aguas , calzada en un par de botas negras lustrosas y reflectantes , vestida con un uniforme militar rojo ,con las charreteras correspondientes a un primer teniente del regimiento de dragones chilenos que ocupaban el pueblo y rematada con un quepis con visera ,también negro como las botas.Esa visión en las condiciones ambientales que la envolvía , semejó a los ojos de Rosa , un ícono pagano. Pero esa fugaz impresión se diluyó al instante cuando la misma, dirigiéndose hacia ella le dijo, con suave y dulce voz y en forma cordial y amable : " buenos días , niña ".

Francisco había terminado la recorrida por los distintos puestos de vigilancia y regresaba al cuartel cercano casi a punto de finalizar su guardia.El tropezarse casi de sopetón con aquella mujer le produjo una inmediata y súbita sensación de alegría,por eso el espontáneo saludo que le dirigió y al mismo tiempo temió,vaya a saber porqué , que ella no le correspondiese; sin embargo la

fogosidad juventil del chileno y la memoria de aquella fiesta de ensoñación en Rosa, se atrajeron inexorablemente.El común temor-de parte de ella que lo

que veía no fuera real y de parte de él ,la falta de respuesta- desaparecieron enseguida y el diálogo surgió cálido y simple ,como entre quienes se conocen desde hace mucho.

Lo demás fue claro y consecuente ; como el río ese día , como el río de siempre.El encuentro tranquilo y tumultuoso de Rosa y Francisco encerró en sus entrañas y exteriorizó en el medio ambiente que lo cobijó,los extremos de la letanía y el disparo del fusil ; de un amanecer sin quebrantos y un crepúsculo tormentoso ; de un pasado sin promesas y un futuro incierto ; de un parto tranquilo y una muerte escabrosa ; en fin ,lo de Rosa y Francisco fue amor.

Muchas jornadas del inquietante otoño lugareño los encontró contemplando, desde lo alto de la barranca ,las salidas y puestas del sol ,pero llegado el invierno de aquel trascendente 1820 , parecía que el frío propio de la estación tendía a separarlos ,no por el deseo de ninguno de ellos ,sino como un final ineludible. En las postrimerías de Julio los ocupantes de San Nicolás

recibieron noticias ciertas que Buenos Aires intentaría recuperar el poblado y en la noche del primero de Agosto sabían a ciencia cierta que tal presunción era mucho más que eso .Francisco conocedor de tales antecedentes buscó con ansiedad el reencuentro, una vez más ,con su amada nicoleña ,sabedor, más por intuición que por sabiduría militar , que esa noche podría ser la última de su aparejamiento intercordillerano.

El bravo y mordáz Dorrego recuperó para la causa porteña el caserío de San Nicolás aquel 2 de Agosto de 1820, no sin antes haber hecho a partir del alba tres cargas de caballería .

Los cantones y trincheras que resistieron hasta el final en la plaza pública esos ataques , no pudieron soportar el ímpetu del después famoso fusilado, quién, en definitiva, quedó dueño del lugar.

Como saldo del combate ,al atardecer del día señalado ,quedaron como prisioneros alrededor de 200 chilenos ,pero para congoja de Rosa , ninguno de ellos era Francisco. Acampados como prisioneros en un potrero ubicado entre el nacimiento del riacho Yaguarón y la desembocadura del Arrroyo del Medio, los derrotados de Carrera esperaron resignados su futuro.

Rosa ,por su parte, se enteró, sin ninguna duda que su Francisco no estaba entre los vivos de "La Horqueta", pero por boca de una vieja espiona de parejas barranqueras supo que su amante ,peleando y peleando se quedó sin piso y cayó al río ; arrinconado ; desesperado , con su pensamiento dividido en Rosa y la supervivencia.

Cuando Rosa , ya toda mujer,tuvo el convencimiento "eterno" que Francisco había muerto en la batalla , tampoco tuvo dudas que aquél que le había traído el río, éste ,también se lo había llevado.

Fin.

Horacio Salvador Dileo.


El primero y el último.

Fue hace varios soles ya que han llegado, estas extrañas criaturas que en tanto se nos parecen y en tanto difieren a nuestra raza. Su vestir, su caminar, hasta sus rostros nos son peculiares. Soy yo uno de los pocos que he aprendido su lenguaje, no es muy complejo y la verdad siempre he sido hábil para ciertas cosas. Jamás olvidare la sensaciòn que causo su llegada, sus naves enormes, sus gritos victoriosos, quien sabe los años que  han estado buscando este mundo. En un comienzo todo fue maravilloso, sencillo, organizado, casi planeado, ambas especies inmersas en una profunda sorpresa.

Los saludos, las comunicaciones primitivas, pura intuición, regida quizás por un dejo de respeto e ignorancia. Al poco tiempo comenzó la etapa del intercambio, no había carencias en esta tierra, sin embargo desconocíamos sus artefactos, tesoros, alimentos, no fue ilógico el proceder. Cada vez venían mas, algunos se iban, otros, muy pocos, se quedaban, maravillados por nuestro mundo, ansiosos de aprender y asentarse, nada se los impedía, ni siquiera nosotros, sumergidos en el regocijo, el orgullo y la hospitalidad que resultara de tal visita sin precedentes. Compartíamos alimentos y actividades, con el tiempo algunos de ellos comenzaron a interesarse en nuestras mujeres, sin importarnos demasiado se tornaron en no otra cosa que algo mas para compartir. Pero luego todo cambio, el toma y daca pereció, ya solo tomaban lo que deseaban mediante el uso de violencia o amenazas, muchos mas de ellos llegaban en naves de no menor tamaño que la primera y se adueñaban nuestra preciada tierra, fuimos replegándonos hacia lugares despoblados, de menor fertilidad, escaseaba la comida y el abrigo, muchos de los hombres fueron brutalmente asesinados por aquellas criaturas que se volvían cada vez mas distantes y hostiles.

Tomaban cuanto veían y asediaban a quien invadiera su territorio, capturaron centenares de esclavos que trabajaban para ellos, sus armas eran harto mas efectivas que las nuestras, y sus transportes de mayor tamaño y velocidad. Comenzaron a formarse pequeños grupos de resistencia, pero no tardaron demasiado en sucumbir, después de todo su superioridad era innegable. Tanto he sufrido que llegué a formar parte de uno de esos grupos, uno de los tantos que procedieron al primero, al masacrado, al pionero. Haya sido quizás mi decisión, un fatal error, pero al menos no viviré para ver mi mundo totalmente conquistado. Al menos habrá oposición hasta que la última gota de sangre abandone mi cuerpo. Hoy atacaremos una de sus fortalezas, escasean las provisiones y las criaturas nos han conjurado algún terrible mal mediante el cual infunden a la población una lenta y soñolienta muerte. No creo volver el día de hoy, la lucha no es una de mis habilidades. Y a modo de confesión creo que jamás los derrotaremos, el mundo ha cambiado, ya no gobernamos nuestra tierra y creo no lo volveremos a hacer, con los años conseguirán someternos, esclavizarnos y quizás, hasta exterminarnos.

Es por eso que ansío la lucha, pero mas que nada ansío la muerte, porque sé cual es el final de esta historia, sé que clase de seres son, como lo he dicho antes, he aprendido su idioma gracias a las numerosas conversaciones que mantuve con ellos, los conozco mas que cualquiera de mi raza, han venido desde muy lejos, y viven millones mas en la tierra que han dejado atrás, no cesara su llegada, no cederán esta tierra, no se detendrán. Maldigo el haberlos conocido, maldigo sus intenciones y sus acciones, su desvergüenza y su existencia , pero mas que nada, lo maldigo a él, al primero, a ese que todos llaman, Cristóbal Colon.

FIN

Siro - siro00@hotmail.com

La Ceguera

 

Camino solo por las calles y no hay nadie,

Observo las luces, estrellas y por única vez no me resondren.

A lo lejos veo gente. Corro hasta ellos, con mi desértica sed de sociedad.

Llego y los abrazo uno por uno pero nadie sonríe,

Mis lágrimas caían sobre el desolado pavimento,

 Y en mi frente mi nombre escrito con sangre.

Querrán evitarme?

 Porque? Ciegos!

 Soy yo, si, él, que dio siempre amor,

Y que pensó que todo lo que dio se lo devolvieron,

Ese soy yo, no se confundan!

Miren a sus espaldas… quienes están?

Solo buitres! Esperando su fatal caída para devorarlos y ocupar su territorio.

Y ahora que pasa?

 Porque me miran?

 Soy  yo, el de siempre, ese que siempre dio amor

Porque se ríen?

Tontos, ciegos! Miren a su alrededor? Saben el precio de lo que tienen pero no el valor!

Ciegos, confundidos! Ya la hora les tocara y verán ahí si, el rejunte de momentos y de errores y no habrá vuelta atrás,

 Porqué arrepentirse de lo que hiciste?

No! Absurdo! Arrepiéntete de lo que no hiciste, perdiste un momento, perdiste un poco de tu vida.

Eso si, arrepiéntete de por vida por no mirar mas que lo que te ponen ante los ojos, sabes que superficialmente la herida no se ve, pero tu hemorragia es interna, y sangra.

 Sangras por dentro, y morirás, los sabes.

 Morirás por no poder curar esa heridas? No, por no saber como poder mirarla la cura y no encontrarla

 Ciegos! Ilusos! Ustedes están equivocados.

 Que esperan?

 Porque me golpean?

 Soy yo, si, él, el que siempre dio amor,

 Y pensó que lo devolverían.

 Que? Porque piensan  eso?

 Estoy equivocado?

 No! Muéranse! Yo por lo menos creí, creí en mi mismo, creí en mi palabras,

Por lo menos tenía a mis palabras en mis momentos más difíciles,

 No como ustedes que detrás llevan a esa gente.

 Quienes son?

 Ustedes confían en ellos?

 Los envidio.

 Lo se, si no existiera la inteligencia no existiría la maldad, así como también la mediocridad resguarda su vida bajo la monotonía de la rutina.

 Acaso no pueden llevar una vida aleatoria? Si la pueden, pero temen, temen a perder lo que construyeron,

Quizá tengan razón, por llevar esa vida yo perdí, y perdí mucho, pero así como perdí aprendí, aprendí lo que es la vida y aprendí a ver las cosas mas esenciales, que son las cosas mas ínfimas que a simple vista pasan por común, todas esas cosas que hacen que la vida sea vida, y que puedan valorarla.

 Por eso no se confundan, a lo largo del camino las luces se van cayendo y siempre termina uno solo en la oscuridad.

No! No miren atrás! La luz los dejara ciegos!

No la miren!

Tontos! La luz paso y la miraron, todo, pero todos quedaron ciegos.

Y que? Como? Que yo los guíe? No, ciegos, no los guiare. Ahora no ven, pero siempre estuvieron ciegos, y nunca me rogaron que los guíe hasta la vida.

Quizás, ahora si, su ceguera los haga ver la vida. Los dejare, guíense solos, como pensaban que podían hacerlo, no están ciegos, están menos ciegos que antes, quizás algún día podrán ver su interior, y ahí si dejaran de serlo.

No! Salgan! No me toquen! Por mas que me rueguen no los guiare.

Bueno! Basta! no insistan mas! Los guiare por el camino. Vamos caminen!

 

Ya hemos pasado medio camino y apenas ya empiezan a ver la vida, pero no la realidad.

Como? Que?

 Como que consiguieron otro que los guíe? Y con migo que harán?

 Bueno esta bien vallan! Creen que es lo correcto? Pues vallan, pero no vuelvan, no vuelvan a pedir que los guíe.

Ahora si solo camino mirando las estrellas, ellas me guían, ellas me alumbran y llenan mi interior.

Eh? Con que me he tropezado ahora? Son de nuevo ustedes? Que paso con su guía? Los traiciono? Bueno síganme yo los guiare hasta la verdad.

Y así como yo con ese grupo de ciegos caminamos hacia donde yo solo sabía.

Síganme les mostrare la verdad! Corran! Corran!

Y es ahí donde la muerte nos esperaba, en ese precipicio en el que yo una vez pensé caer. Todos cayeron. Yo caí con ellos. Observaba ese panorama de muerte y sangre y reía con migo mismo. Mi cuerpo se elevaba, era el mismo precipicio que me volvía a la vida, pero solo yo, ellos están muertos, pero quizás menos que antes.

 Y aquí nuevamente sigo, recorriendo estos caminos y aprendiendo de cada uno de ellos, pero de que me sirve, si seguiré siempre tropezando con la misma piedra.

 

 

Lucero

 

 

Solo cuando me encuentro a mi mismo

 

Ideas esbeltas resaltan una belleza que influencian en mí como persona, como objeto, como un dios.

Reacciones prematuras, ideas que perduran e influencian en mí como el viento, como la luz y la oscuridad.

 

Es solo cuando me encuentro solo que mi mente se aísla y la música se vuelve un paraíso en el que yo deseo caminar; solo cuando me siento minúsculo al lado de una gran muralla de metal, indestructible, inmune a mis golpes, victorioso ante mi poder. Solo cuando las lagrimas son inmensos ríos de dolor, cuando el llanto le ganó a la sonrisa, cuando la oscuridad resulta ser mi amiga.

Las letras se vuelven poesía cuando son deseadas, las cuerdas son música cuando son amadas.

El frío busca refugio en el sufrimiento, el calor en el agotamiento, como la muerte, como la vida.

Fusión del viento y de la lluvia, un poder implacable. Corrientes de arena atraviesan mi pecho cuando la solución no es encontrada.

Pequeño soy ante el cielo, indefenso en la árida tierra de un mundo apocalíptico. Pero en la ilusión se basa la vida, en que el mundo seguirá girando, que la primavera no ha de faltar, que la lluvia cesará, que el sol brillara mañana y en que la luna siempre nos guiará.

 

Lucero

 

 

El sauce y la rosa

 

            En la orilla de algún río descansa de su nostalgia un enorme sauce, con sus ocres enramadas y tristezas en sus declinadas hojas que parecen lágrimas. Sus brazos perdidamente decaídos hacia el roce de las aguas, como si fuera a tocar la superficie del espejo acuoso. La paciencia y la carga del tiempo se reflejan en cada surco marcado sobre su corteza herida. 

            Desde el fondo del río se elevan cantos de sirenas y un manantial de aroma a rosas inmensamente frescas. Pareciera que cada gota de agua revive en una leyenda. Cada hoja que fallece del sauce, duerme en un sueño profundo sobre los pétalos de una belleza sumergida bajo las álgidas sábanas del amor ausente.

 

            Érase una vez, en una época de hadas, magos y rosas, en un mundo de bosques encantados y unicornios alimentándose libremente con el aire liviano de poemas abstractos.

            En los rincones de un gran castillo, de alguna supremacía medieval, se hallaba un enorme rosedal el cual siempre era visitado por la hija del rey, dueña también de aquel inmenso tumulto de ladrillos y joyas que determinaban el impetuoso y maravillado imperio.

            La joven princesa, de alma pura y natural, recorría todas las mañanas el jardín de rosas mientras le cantaba al silencio, y pidiéndole al destino que pueda señalarle el camino hacia su verdadero amor, la compañía que le hiciera ver el mundo con los ojos de poesía.

            Del otro lado de las enormes murallas del castillo, un joven aldeano recorría todas las mañanas cada costa del río, dibujando a través de su voz frases con gotas de melancolía sobre la quietud de la silenciosa brisa, buscando llegar a través del viento hasta un alma perdida.

           

Justo antes de que los crepúsculos anuncien la llegada de una nueva luna llena. En aquel día donde se desvanece el invierno y nace el calor de la primavera. Fue en un preciso y diminuto momento cuando la joven princesa, que recorría como de costumbre su rosedal de nostalgias, sintió el aire espeso penetrando en su sangre, sintió como pequeños capullos de alegría se habrían en todo momento. Eran palabras traídas por la brisa del río hacia la quietud de sus silencios. Al ver que su voz pretendía responderle a ese extraño soplido de vida traída por el viento, comenzó a cantar a los cuatro puntos cardinales una melodía sin palabras, solo una sinfonía medida entre tristeza y lágrimas de contento.

            Desde la costa del río, el joven trovador comenzó a oír lo que el viento le devolvía a sus oídos. Sentía cada altibajo de una voz lejana, pero que lograba rozarle el alma con cada nota increíblemente templada.

           

Así pasaron los días, las tardes y las noches. Ambos se enviaban partes de alma sobre diminutas gotas de amor expresadas con sus voces. La joven princesa revivía en sus melodías cada vez más enamoradas, y el joven poeta quebraba el silencio con frases desde lo profundo de su corazón. Solo la magia de una historia auténtica permitía que la brisa, solo en las noches de luna llena, sirviese para que ambos pudieran vivir cada momento en la distancia como si estuvieran frente a frente.

 

El amor a ciegas crecía desmesuradamente. Hasta parecía que la brisa de la madrugada, después de cada lucero de luna colmada, dibujaba la silueta de los rostros desconocidos sobre el rocío que empapaba de alegría los rincones del deseo.

 

            Una mañana, el joven poeta despertó a orillas del río, pues allí se había quedado dormido después de aquel encuentro mágico con su amada. Despertó con palabras que brotaban solas de su boca:

 

…“ mi mariposa en arrullo que has cantado desde el ocaso hasta el alba” …

…“ tú, bella amada mía, renuévate el alma con cada rayo de sol en este día” …

…“ pues alégrame la vida y reúnete junto a mis ansias, acércate hacia donde vive mi nostalgia” …

…“ persigue mis pasos que te conducirán hasta las orillas de un río que he adoptado como simple flagelo de un alma sin sombra” …

…“ muéstrate ante mis ojos bella rosa mía, déjame rozarte el silencio con el lenguaje de las almas”… 

 

            El sonido siguió resonando como una canción desesperada. El eco se expandió por todo el bosque. Las frases viajaban armoniosas por el aire, como rayos de sol en una mañana sin lágrimas grises sobre el firmamento. Las sabanas blancas de un rocío inerte abanicaron los cabellos de la joven enamorada, que al sentir como salpicaban en sus oídos palabras susurradas por su amante desconocido, abandono las murallas del viejo castillo para encontrar su auténtico amor, para mirar a los ojos y ver el rostro de la figura sin sombra que el destino había sembrado sobre su camino.

            Recorrió todo el bosque hasta llegar hacia una bajada que marcaba una pronunciada barranca con un camino hacia la orilla del río. Pues allí diviso un sujeto sentado frente al espejo acuoso. La princesa se acerco silenciosa hasta donde el joven todavía no podría verla. Él dio un suspiro casi eterno, dejando grietas sobre el silencio. La bella y joven princesa sintió el espíritu elevarse hacia el origen de las palabras, que brotaron suavemente como solo la voz de un ángel puede pronunciar el lenguaje de las almas:

 

…“ aún sin ver tu rostro puedo crear tu figura entre los laberintos oscuros de mi mente ”…

…“ aún sin mirarte a los ojos puedo sentir como iluminas cada rincón oscuro de mi alma”…

…”mi voz le ha cantado varias primaveras a tu amor, que ahora se ha sembrado en la piel del corazón” …

…”pues he venido a ver el rostro de quien humedece cada pétalo de las rosas de mi jardín, con rocío de néctar que me salpica los labios en cada madrugada” …

 

            El joven poeta se levanto lentamente y giro su cuerpo. Enfrentaron sus miradas sin pronunciar palabras, ambos admirados por una belleza extraordinaria. Así pasaron toda una mañana, un atardecer en el ocaso, y hasta diminutos fragmentos de tiempo sobre el alba.

            Todos los días de sus jóvenes vidas volvían a encontrarse hasta que el lucero cruzaba el alba. Miles de poemas  y frases descalzas, desnudaban la piel de un amor inmensamente desmedido. Las noches en que ambos se hallaban en la lejanía, confiaban las palabras a la brisa de una nueva luna llena.

 

…”es el amor recorriendo las venas” …

…”es una gota de tu dulce alma y una vida mía eternamente fundida en tu piel” …

…”son las horas que se hacen eternas, las cuales mis ansias no pueden saciar su sed, la de beberte los labios”…

…”es solamente el amor floreciéndose en la sangre y llevado a cada arteria del corazón” …

…”es ese canto de mariposa en arrullo, es ese llanto con amor en las lágrimas y la pasión que brota del silencio ausente, cuando te encuentro distante” …

 

            Las frases con sabores distintos. Una melancolía con aroma a rosas y amor desesperado, se desprendía del joven poeta cuando pasaban noches sin poder sentir las caricias de su princesa.

            Del otro lado del firmamento de una noche sin luna llena, los agónicos cantos de sabor agridulce, se desprendían del balcón de la joven doncella. Cantos de sirenas con tonadas asfixiantes. Coplas de amor y finales con grises fraseos sobre las notas de una melodía frustrante. Así recorrieron los días sin pensar más en nada, solo un mundo creado para dos personas. Un único universo, una única razón de existencia.

 

            Paso el tiempo un poco más veloz de lo esperado. Una nueva primavera estaba a punto de florecer. Mientras el amor los elevaba hacia un mundo paralelo, sobre el suelo agrio del rencor y el poder, el preponderante rey exaltado por nuevas noticias, desgarró la quietud de su reino con una voz envenenada. Pues su hija escapándose de sus riquezas para alimentarse el alma con un infortunado trovador del pueblo.

            El peso de un día más caía sobre las espaldas de un obstinado rey inepto. Habiendo olvidado cualquier recuerdo tierno. Cualquier gota de amor comprensible se habían agotado, pues entonces obligado por su orgullo herido, decidió sorprender al joven poeta para apartarlo del camino de su preciada  hija.

 

            Fue en un primer ocaso de primavera. Nuevamente el recuerdo del joven y la princesa. Ambos a la par a orillas del río. Sus cuerpos soldados con caricias, mientras los labios sellaban las salidas para que el amor nunca se escape. Solo se rozaban el alma con susurros de silencios livianamente arrastrados por el viento.

            El tardecer comenzó a llenarse de lágrimas, quizás porque el final del camino parecía desbastarse para ambos. Pero nunca advirtieron que desde la gran barranca, el rey,  comenzaba a recorrer el camino hacia donde el espejo acuso reflejaba el cuerpo de la princesa y el joven.

            Fueron segundos inciertos donde el desenfrenado rey, con un grito que fue agrietando el firmamento, mientras sus manos sostenían una brillante espada, en sus ojos se dibujaban las sombras de la muerte y los umbrales del averno.

            Ambos jóvenes sorprendidos por una emboscada siniestra. Y mientras el rey dirigía su filosa espada hacia el cuerpo del joven, la princesa interpuso su pecho para salvar a su amado. Transitaron segundos de un silencio inconsciente. El rey sintió el impacto del metal sobre la delicada piel de su hija. La princesa caía lentamente hacia el río. El joven poeta, sin comprender lo ocurrido, deslizo su cuerpo por la pantanosa costa sumergiendo sus manos dentro del agua.

            El rey huyó hacia las murallas que encierran su mundo de ironías donde nunca más intentaría ver el sol. El joven, con la mitad del alma perdida, sujeto el cuerpo de su amada mientras las lágrimas de sal resecaban sus mejillas. Su princesa inerte entre los brazos, mientras la piel se apagaba despacio. Lentamente se extinguió la vida dentro de ella. Y en el, desde aquel momento también se  esfumo cada gota de fuerza con la brisa del amanecer. Dejo caer el cuerpo de su amada lentamente sobre la orilla del río. Y así fue sumergiéndose cada vez más hasta perderse, llevándose además la vida de su amado.

           

            El tiempo volvió a correr velozmente. Desde aquel día gris, el joven permaneció sobre la orilla del río, como esperando que en algún momento su amada retorne, volviese a resurgir de las aguas.

 Pasaron varias primaveras, el joven permanecía firme sobre las orillas del agua. Sus fuerzas débilmente extintas solo durarían unos días más.

Volvió a  sembrarse en el aire una última primavera para él. Levanto su cuerpo maltrecho por el dolor y el tiempo también verdugo de su ser. Sintió un aroma a rosas que penetró lentamente en sus pulmones. Fue alimentándose la sangre con capullos de recuerdos, con la esencia de su amada.

El viento soplo distinto, pues se elevaron las aguas con una tempestad formidable. La esencia del amor que esta historia fue derramando sobre el bosque, se esparció en disímiles gotas de vida nueva sobre el suelo. La magia reunida entre hadas y magos devolvió de a poco una nueva existencia al cuerpo de ambos jóvenes. Como agradecimiento por haber revivido el aire con la pasión de cada encuentro, en aquellas tardes remotas a orillas del río.

Así fue emergiendo lentamente la figura de la joven doncella, hasta descender lentamente como una burbuja.

 El poeta tomo en brazos a su princesa, y mientras ella abría los ojos lentamente, él recitaba sonetos que alguna vez supo regalarle.

El ocaso volvió a brillar como nunca sobre la copas de los árboles. Ambos unieron sus almas en un beso profundo. Soldaron sus labios para nunca más separarlos; fundidos en un beso casi eterno durante varios crepúsculos sin atardeceres.

Antes de que el último ocaso de primavera comenzara a moldearse en el alba de un nuevo verano, sus cuerpos se fueron desvaneciendo como un adiós sin retorno.

La princesa se deslizo inerte, sumergiéndose lentamente hacia el rió, sufriendo su cuerpo cambios rotundos. Fue mutando la piel en delicadas sedas rojas, hilvanadas con el refrescante perfume de un gran rosedal.  Mientras su cuerpo fue alargándose finamente en la forma de un tallo, convertida al fin en la más bella rosa roja. Solo era una flor flotando sobre la costa del espejo acuoso. 

El poeta, demacrado por tanta melancolía en sus lágrimas, y sus mares de nostalgia, quebrajo su piel hasta formársele surcos demacrados sobre su tez. Cada llanto reencarnado en hojas decaídas hacia el agua. El gesto de querer tomar a su amada y rescatarla del río, fue declinando su cuerpo y decayendo sus brazos hacia la orilla del agua. Se había convertido en un sauce con sus ramas pálidas, arrojadas hacia donde revive su amada, con  rasgos de rosa… y por el resto de sus días mantuvieron aquella forma.

 

…”Esta es la historia del sauce y la rosa”....

…”Donde cada rama de este árbol, a orillas del río, parece decaída. Como si quisiera llegar a tocar el agua con sus dedos, o pequeñas hojas alargadas como lágrimas”…

…”Y la rosa se oculta debajo del río, en algún bosque cercano, o en cualquier lugar del mundo”…

 

Pero aún queda una pequeña parte sobre el destino final de la historia:

           

Durante toda una eternidad el joven poeta será sauce, y su joven amada será la rosa  que vivirá sumergida bajo el agua, a orillas del río. 

            Todavía reviven en cada primavera, como capullos de amores perdidos. La rosa se eleva hasta posarse sobre las rústicas cortezas del sauce herido, quien lentamente aproxima sus ramas para sentir las caricias sobre los pétalos de su amada.

Pero al comenzar el verano vuelve la flor a sumergirse en las aguas, y el sauce a derramar lágrimas sobre el río. Decaen sus hojas hasta tocar el agua, mientras recita poemas con la quietud del silencio y  la soledad. 

            Toda una vida aconteciendo lo mismo. Superando día tras día hasta volver a sentirse nuevamente cerca. Y sobre la piel reseca del sauce, trazada una frase con néctar desprendido de alguna rosa:

…”¡nuestro amor será tan fresco, como los días de primavera!” …

 

Jesús Gerominez

 

El Sol y la Luna

 

Entre el ocaso y el alba se pierden sus miradas…

solo pueden besarse el alma cuando él desvanece sus fuerzas en manos de su amada…

al caer la tarde, comienza una nueva noche desolada…

 

Durante tantos siglos y eternidades de antaño persiguiéndose el amor…

alguna vez  el sol fue un príncipe y la luna su princesa…

alguna vez se amaron y hasta pudieron rozarse el alma...

se sintieron un poco más de tiempo, que solo desde un ocaso hasta el alba…

 

Su amor era perfecto, como una extraordinaria poesía iluminada…

dos poemas sus cuerpos, cargados de elogios y miradas exaltadas…

aquel amor carga con un agrio sabor, pues el sol jamás volvió a besar aquellos labios…

pues la luna tampoco pudo evitar el hechizo que el desamor derramo sobre sus destinos…

 

Pequeñas mantas de cometas extraviados suelen acompañar al núcleo de fuego…

la galaxia infinita, y un vacío que impide que se derramen sonidos…

las  partículas inexistentes de un universo solitario para el astro de la luz…

 

La luna derrama su esencia sobre la túnica oscura de la noche…

cada estrella brillado supone una lágrima nueva que derrama al extinguirse la luz…

preludios oprimidos  resonando entre las partículas de una aurora boreal…

 

Durante cada eclipse logran recorrer sus miradas…

se detiene el mundo ante semejante encuentro de amor…

mientras una lluvia de cometas se desliza sobre las aureolas de los ángeles…

 

El sol y la luna bajo un hechizo sembrado en las paredes del destino…

cuando el día ilumina la sombra del sauce, la noche se extravía hacia otras fronteras…

pues ese castigo ha marcado a fuego las caricias vacías…

el día y la noche nunca podrán renacer simultáneamente…

 

La oscuridad persigue a la luz y la luz a la oscuridad…

hasta que en algún eclipse se los logre juntar…

la luna vive en penumbras, pues la luz de su príncipe jamás la podrá iluminar…

 

El sol pierde sus fuerzas durante el otoño y el invierno, cuando su alma permanece herida…

durante la primavera renace como retoños de alegrías…

y al comenzar el verano prolonga la vida de sus días, aumentando la esencia del ocaso…

donde en cada crepúsculo se sienten las calcinantes caricias del amor…

pues el sol despierta el fuego, y la luna, la pasión.

 

Jesús Gerominez

 

Cataclismo de palabras

 

La imagen de una pasa de uva…

es el espejo de mi alma…

 

Como mariposa en arrullo, desdichado canto que emanas…

cataclismo de palabras, oír tu nombre aún me desgarra el alma…

 

Las telarañas desvisten el aura, desvisten el aura un mar de palabras…

capullos de mis anhelos, que hoy nutren desprecio al ver tu sonrisa pálida…

 

Tan distante como lejana, colmena de hiel y silencio…

mis córneas están gastadas de tanto buscar tu rostro…

 

Fragmentos oxidados de tanto resistir la lluvia gris del corazón…

pues quien ha percibido el preludio entre las paredes del silencio…

solo aquel podrá oír de mi alma la canción desesperada…

 

Mi esencia enmarañada entre el olvido y la nostalgia…

quizás nadie entienda como duelen las mañanas cuando un mato gris cubre el cielo…

 

Nunca podrás ver el mundo con los ojos del corazón y del alma…

por mas que intentes burlarte, aquí estoy…transformando en crepúsculo lo cristalino...

siendo el único autentico entre tu ignorancia y mi sed de amar sin melancolías efímeras…

 

Un desorden de conceptos bloqueando esquemas complejos…

mi horizonte asoma su fin donde tú ni si quieras imaginas llegar…

pues nunca podrás ver el mundo con mis ojos de poesía…

 

Y aún te sientes la flor que debió renacer en mi pecho…

pues la rosa solo le pertenece al sauce, y tu piel conlleva veneno sobre las espinas…

solo laberintos de expresiones, fragmentos de menta y una delicada mañana blanca…

 

Cataclismo de palabras que caen pesadas al fragmentarse la rama de la parra…

son las últimas nubes antes de ver nuevamente el sol…

solo agrias estrofas dirigidas como aguijones hacia la sombra inerte del amor.

Jesús Gerominez