| Política |
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Por
Juanchi Galeano |
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PANEGÍRICO A UN EX PRESIDENTE DESALINEADO (EN CALIENTE)
“Si te arrancan al niño,
que llevamos por dentro, Rosana Allá por el 2003, cuando ese flaco con ojos desviados se presentó como candidato con los votos de Duhalde, muchos votamos a Mafalda. Sí. Pusimos en la urna un dibujo de Mafalda. Era imposible volver a creer en los políticos después de la nefasta dictadura de 1976 y luego de los gobiernos civiles que la sucedieron. Había quedado un país desvastado luego del 2001 y con un grupo de nicoleños voluntaristas repartíamos volantes y pegábamos afiches caseros con leyendas que decían algo así como: Ni un solo voto a los traidores. Ganó Menem en esas elecciones; y el segundo lugar lo obtenía ese desgarbado flaco que en su querida Provincia de Santa Cruz lo llamaban Lupín (protagonista de historietas como Mafalda). No le alcanzó al patilludo en la primera vuelta y se vino el ballotage. Ganó Kirchner con el 22%. Las primeras especulaciones era que sería una marioneta del Padrino bonaerense. Pero
luego de asumir, en su primer discurso, no se porqué, sonó
diferente a sus antecesores en Habló de sueños… No hablo de guita. Habló de sueños. De que lo ayudáramos a construir y a creer en los sueños. Y empezó a remontar esos sueños que se hicieron personales y colectivos. Qué loco ¿no? El primer Presidente que no hablaba de “economía” ni de “política”. De “eso” no sabe mucho el pueblo…De sueños sí sabe, sabemos… La dignidad era un sueño, la alegría era un sueño, la comida era un sueño, la ropa era un sueño, los hijos son un sueño; todo era un sueño primario, básico, que se realizaba con TRABAJO. Mientras
escribo esto, los mozos que sirven en de A partir de esos proyectos que traía ese flaco desgarbado, miles, millones de jóvenes desperezaron su intelecto y sus esperanzas, y salieron a caminar la historia, a dar sus primeros pasos en el andador de los sueños. Miles, millones de jubilados, paradójicamente, empezaban a entender qué es el júbilo… No voy a enumerar los logros que se yerguen y encaminan a partir de esos sueños que en un país de “realistas” no tenían cabida. “La gente”, esa entre la que me siento como lo que soy, lo sabemos. Claro que queda todo por hacer. Pero los sueños trajeron las ganas. Sin ganas no se pueden remontar sueños. Los sueños son muchísimos más pesados que las “realidades” de los economistas y los políticos profesionales. En la cara del flaco desprolijo había una sonrisa de niño. Los niños sí que remontan sueños y dejan la limpieza y el qué dirán en ese intento. Los niños se ensucian en el juego de la vida y no dejan de preguntar y de aprender. Los niños son el MOVIMIENTO. Desde ese sueño barrilete que se atrevió, con descaro de niño, a agarrar la madeja para remontarlo, ese flaco en el que no creí cuando me dijeron que era un político más. Desde ese sueño que no se subordinó jamás a la economía global especuladora. Desde ese sueño en que los verdaderos cucos, de trajes y cuellos duros que miran los números en las pizarras de la abstracción y en que los ministros y periodistas estrellas, serviles de las corporaciones, que creen que la felicidad es una mercancía valor dólar para pocos, se desorientan. Desde ese sueño vuelco mi corazón en las palabras. Desde ese sueño, hoy acompañado de un “aluvión de pueblo” al decir del poeta Armando Gómez Tejada. Desde ese pueblo en Movimiento, te digo flaco terco: ¡Hasta la victoria siempre Compañero! Esa victoria que será un pueblo grande, lleno de ternura y con el odio (Clarín de guerra despiadada) amordazado…
31-10-2010 |
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